CINE Y PEDIATRIA 7
92 publicado: sábado 12 de marzo de 2016 Cine y Pediatría [322] la primera mitad de la película, cuyo escenario es una reducida habitación (una parte absolutamente magistral y rompedora), y la segunda mitad de la película, cuando regresan al mundo habitual (válida, pero mucho más convencional). Y es así como La habitación funciona peor en la luz que en la sombra, pues para muchos críticos el primer acto se cuenta entre lo mejor del cine del último curso. Como cualquier madre, Joey se dedica enteramente al cuidado de su hijo Jack, pero lo hace en un lugar que enseguida nos sorprende y nos descoloca, pues viven en un cubículo de tres metros cuadrados donde cohabitan cocina, cama, televisión, bañera, retrete y armario (que resulta ser la cama del niño). No hay ventanas y solo una pequeña claraboya en el techo permite entrar un mínimo de luz. A este lugar tan particular, Ma (que es como Jack llama a su madre) lo ha llamado eufemísticamente “la habitación”, pero no se puede salir de allí, pues está custodiada por una puerta blindada que solo se abre por un código secreto, código que solo conoce el viejo Nick (Sean Bridgers). Dentro de esa habitación, Ma ha creado todo un universo para su hijo, un universo rodeado de rutinas estrictas que hacen que los días pasen con la más aparente normalidad, y donde Jack sea capaz de vivir una vida completa y satisfactoria, allí donde el pelo largo le da toda su “forzudez” . En algún momento Ma confiesa a su hijo que el mundo real no es ese, el único que Jack ha conocido, pues ha nacido allí y ese es su único mundo, donde las personas y animales solo existen en la pequeña tele que hay en la habitación. “¿Recuerdas cómo Alicia no estaba siempre en el País de las Maravillas?… Pero yo no siempre estuve en la habitación, como Alicia. Yo era una chica pequeña llamada Joey. Y yo estaba en una casa, con mi madre y mi padre. Tú los llamarías abuela y
RkJQdWJsaXNoZXIy MTAwMjkz