CINE Y PEDIATRIA 7
cine y pediatría 7 93 abuelo… Tenía un patio, y teníamos una hamaca. Solíamos balancearnos en la hamaca y comer helado… Una casa real, no televisión. ¿Me estás escuchando? Cuando era un poco mayor, cuando tenía diecisiete, iba caminando para casa… Tú aún estabas en el cielo…. Un hombre me hizo creer que su perro estaba enfermo… El viejo Nick, así le llamamos. No sé su verdadero nombre… Me hizo creer que su perro estaba enfermo… ¡No, esta historia la tienes que escuchar! Me metió en el cobertizo de su jardín. Aquí, habitación es el cobertizo. Cerró la puerta y él es el único que sabe la combinación. ¿Sabes? Los números secretos que abren la puerta. Él es el único que los sabe y he estado encerrada aquí por siete años, ¿entiendes?” . Y la conversación entre madre e hijo nos hace reflexionar sobre los límites de la realidad cuando Ma le dice: “¡Jack! No pude explicártelo antes porque eras muy pequeño para entenderlo, así que me tuve que inventar una historia, pero… Pero ahora estoy haciendo lo contrario de mentir, estoy desmintiendo. Porque ya tienes cinco años. Tienes cinco y ya eres grande para entender como es el mundo. ¡Tienes que entender! No podemos seguir viviendo así, tienes que ayudarme” . Y su hijo le contesta: “Quiero volver a tener cuatro”. Tras un arriesgado plan, consiguen escapar, y ahora tendrán que enfrentarse cara a cara con algo que puede ser más espantoso todavía: el mundo real , donde han perdido los referentes y la aparente seguridad que les daba (sobre todo a Jack) la habitación. Todo sucede deprisa en un mundo hostil para Jack: la policía, la habitación de un hospital, el encuentro con los abuelos (papeles para Joan Allen y William H. Macy en lo que es su tercera colaboración juntos, después de protagonizar En busca de Bobby Fisher [de Steven Zaillian, 1993] y Pleasantville [Gary Ross, 1998]). Y en su cabeza muchos pensamientos: “He estado en el mundo por treinta y siete horas. He visto panqueques y escaleras. Y aves, y ventanas y cientos de coches. Nubes, policías y doctores. A abuela y a abuelo. Pero Ma dice que ya no viven en la casa con la hamaca. Abuela vive con su amigo Leo ahora. Y abuelo vive muy lejos. He visto a personas con caras diferentes, y muchas personas hablando a la misma vez. El mundo es como un planeta TV, todo al mismo tiempo. Así que no se hacia dónde mirar y qué escuchar. Hay puertas y más puertas. Y detrás de cada puerta hay algo dentro. Y otras salidas. Y las cosas pasan, pasan y pasan y nunca se detienen. Además… El mundo siempre cambia de brillo y de
RkJQdWJsaXNoZXIy MTAwMjkz