CINE Y PEDIATRIA 8

206 Cine y Pediatría [394] La producción suiza del realizador Claude Barras es una película agridulce que evoca los trazos de un dibujo infantil, cuyos personajes se identifican con los ojos grandes y muy abiertos, para ver con asombro un mundo hostil y, a la vez, crear emoción y empatía . Y lo hace a través de algo que Barras conoce bien, como es el corto (y este, su primer largo, dura solo 66 minutos) y la técnica del stop motion , donde los muñecos se animan fotograma a fotograma, muñecos de látex en este caso, que dan la sensación de movimiento al reproducirse a 24 tomas por segundo, con oficio y paciencia para dotar de fluidez y expresividad a los personajes. La imaginación (y el corazón) del espectador hace el resto. La vida de Calabacín es una historia de niños maltratados dirigida a todo el mundo, adaptación de la novela de Gilles Paris, “Autobiographie d’une courgette”, publicada en 2001 y que ahora cuenta en el guion de Céline Sciamma, la joven directora francesa que no entiende de géneros y gran especialista de los insondables misterios de la infancia, tal como lo ha demostrado en su trilogía Lirios de agua (2007 [Cine y Pediatría 294]), Tomboy (2011 [Cine y Pediatría 257]) y Girlhood (2014 [Cine y Pediatría 321]). La vida de Calabacín nos hace reír y llorar a partes iguales, donde cada menor del orfanato encarna una herida diferente. Simon/Calabacín se conoce al dedillo los historiales de todos. Alice , con su rostro semioculto por el flequillo, tiende a sufrir movimientos compulsivos, pues publicado: sábado 29 de julio de 2017

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