CINE Y PEDIATRIA 8

218 Cine y Pediatría [396] familia” , dice la abuela Helena (Gunn Wållgren) mientras ve avanzar entre la nieve a los invitados a la cena, donde acuden las familias de sus tres hijos: Oscar (Allan Edwall), director del teatro de la familia; Gustav Adolf (Jarl Kulle), propietario de un restaurante, simpático marido infiel consentido y lujurioso de vocación con cualquier joven criada de servicio; y Carl (Börje Ahlstedt), un catedrático agobiado por las deudas. Fanny (Pernilla Allwin) y Alexander (Bertil Guve, inconmensurable), con ocho y diez años, son los hijos de Oscar y la bella y joven actriz Emelie (Ewa Fröling, de inolvidable belleza). Oscar fallece mientras ensayaba al fantasma del padre de Hamlet y hace virar la historia. Y todo cambia cuando la madre informa a sus hijos de que el obispo protestante Edvard Vergérus (Jan Malmsjö) le ha pedido la mano y las palabras del clero: “Arrodillémonos y unámonos en una sincera oración. Quiera Dios en su misericordia cuidar a nuestra pequeña familia, bendecirnos y alejarnos del mal todos los días de nuestra vida. Dios, dame también, dame fuerzas para apoyar a esta joven y sola mujer” . Y antes de cambiar de la lujosa mansión Ekdahl a la casa del obispo, este le dije a su futura mujer: “Tengo un deseo. Uno solo, pero es importante. Puedes cambiar de opinión, si piensas que es imposible… Quiero que vengas a casa sin posesiones… Quiero que abandones tu casa, tu ropa, joyas, muebles, tus objetos de valor, tus amigos, hábitos y pensamientos. Quiero que abandones tu vida anterior por completo… Quiero que vengas a tu nueva vida como recién nacida”. Pero esa petición a la esposa incluía a sus hijos y su vida anterior. Fanny y Alexander pasan de vivir en la luz, el color y alegría de la mansión Ekdahl a la oscuridad, la sombra y la tristeza de la casa del obispo , un personaje con la recurrente doble moral de los personajes de Bergman. Pasan de un ambiente familiar liberal e intelectual, con el cariño de su gente del teatro, muy imaginativa y democrática, a una verdadera mazmorra para su infancia, donde la madre también se acabará sintiendo acorralada en esa familia calvinista. En la primera noche en el nuevo hogar ya los niños le expresan a su madre la misma sensación que tiene el espectador: “Creo que tenemos un padrastro terrible. Y la hermana está loca. Y aquella montaña de grasa a la que dan de comer. No quiero vivir aquí” . Y la madre le responde a Alexander: “No interpretes a Hamlet, hijo mío. No publicado: sábado 12 de agosto de 2017

RkJQdWJsaXNoZXIy MTAwMjkz