Patología Neurológica Infantil. Guía para profesores

107 Entre los 18 y 24 meses . En este periodo el niño juega y comprende • No nombra ni designa en sí mismo, ni los objetos ni las imágenes en un libro. • Desconoce el uso de los objetos. • Retraso en el desarrollo del lenguaje compresivo o expresivo. • Regresión en el lenguaje (antes usaba palabras que ahora no). • No señala para “compartir un interés” (protodeclarativos). • Dificultades para seguir la mirada del adulto. • Ausencia de iniciativa con atención lábil. • Falta juego imaginativo-simbólico (recrea escenarios usando objetos “como si fueran”). • Formas de juego repetitivo estereotipado con objetos (alinear, apilar, abrir-cerrar…). • Falta de interés en otros niños o hermanos. • Pocas expresiones de afecto positivo. • Puede designar objetos, imágenes, pero no los denomina. • Sin el lenguaje esperable que debería tener: abundante jerga y hasta 50 términos inteligibles y a los 2 años comprende hasta 500 palabras y frases sencillas de una orden. • No usa palabra-frase, ni junta 2 palabras. • Esta más ocupado en actividades-cosas que en personas (propio de su edad). • Tiene juego operacional e imaginativo, atención compartida y expresiones interactivas y afectivas. De 2-3 años En este periodo se socializan, adquieren autonomía (“yo solito”), y empiezan a comunicarse Ya es más evidente si cumple criterios TEA en comunicación, sociabilidad y juego Además de los déficits en juego, lenguaje y afectividad del apartado anterior: • No disocia a sí mismo del otro. • Cuesta que se domestique : ayude a vestirse, lave-seque sus manos, pida comida, pis. • No mantiene conversaciones con sus juguetes, con sus iguales. • Retraso en lenguaje: a los 30 meses debería hacer frases de 3 palabras y tener un vocabulario de 275-300 palabras (nombres, verbos, adjetivos). • Si el TEL es expresivo y comprensivo le costará los conceptos que se adquieren a esta edad (numéricos, contrarios, preposiciones espaciales) y colores básicos. • Dada la ausencia de lenguaje le costará algo más socializar, pero no el adquirir las rutinas de la vida diaria y controlar esfínteres. • Juega e imita en sus juegos. • Le gusta agradar, pero es la época de resistirse, rebelarse, exigir ser atendido, de los berrinches que pueden ser mayores por la falta de lenguaje y entendimiento.

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