Patología Neurológica Infantil. Guía para profesores

86 ¿Cómo se trata un ictus? El tratamiento del ictus es una urgencia médica, por lo que se activan diferentes unidades específicas para su valoración y tratamiento a través del Código Ictus. Este protocolo incluye la atención en unidades donde se valoran posibles técnicas para mejorar la perfusión del cerebro en los ictus isquémicos (tratamientos de reperfusión cerebral), además de instaurar tratamientos para limitar el daño en el cerebro en general (mantener la tensión estable, niveles de glucosa, líquidos, tratamiento de convulsiones, etc.). En ocasiones es preciso un ingreso en una unidad de cuidados intensivos. Es importante señalar que estos tratamientos son efectivos si se realizan en las primeras horas desde que se inician los síntomas, por lo que solemos decir que tiempo es cerebro. Cuanto antes se atienda, menor daño cerebral se producirá, y más probabilidades habrá de lograr una recuperación total sin secuelas. Por lo tanto, creemos muy necesario sensibilizar a la población de la existencia del ictus pediátrico, además de en la edad adulta. ¿Qué se debe hacer en el aula cuando un niño presenta alguno de estos síntomas? Todos los pacientes con síntomas de ictus, independientemente de la edad, tienen que ser evaluados por personal sanitario. Se procederá a llamar a los servicios de emergencias (112 o Protección Civil) si ven signos bruscos de ictus o cambios bruscos en la salud neurológica como los comentados previamente, y avisar de que habría que activar un código de ictus pediátrico. El personal sanitario realizará una estabilización y valoración inicial del niño, y considerará si es necesario o no trasladar al paciente a un hospital para su valoración según si el diagnóstico de ictus es probable o no. ¿Cuáles son las secuelas de un ictus? El ictus es una de las diez causas principales de muerte en la infancia en países desarrollados, con tasas de mortalidad del 7-28%. El 80% de los niños presentarán secuelas a largo plazo, principalmente motoras, del lenguaje, dificultad para el aprendizaje, y alteraciones del comportamiento. Todo esto asociado a frecuentes limitaciones para realizar actividades de la vida diaria como aprender, caminar o escribir; con el detrimento asociado en la calidad de vida tanto del niño como de sus familiares. ¿Cómo podemos ayudar en el colegio a un niño que ha tenido un ictus? Como hemos comentado anteriormente, el pronóstico funcional tras un ictus es reservado. La rehabilitación mejora el pronóstico a largo plazo, por lo que es necesario comenzar cuanto antes las terapias de rehabilitación. Las sesiones de rehabilitación ayudan a mejorar funciones que han sido afectadas por el ictus y adaptarse a cambios físicos y cognitivos tras el ictus. De cara al colegio, en ocasiones son necesarias valoraciones psicopedagógicas para valorar la

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